[De la serie “Atelier de letras”, esta plática con Mónica Nepote respecto a su último libro de poemas, Hechos diversos, y también sobre las formas de construir un libro, a partir de las nuevas plataformas tecnológicas, así como de las alteraciones que vive el mundo digital-editorial, en particular desde una perspectiva de creación poética.]

*

—Mónica, ¿cómo han afectado las nuevas plataformas electrónicas a la poesía, o incluso a su edición?

Por principio no usaría el término “afectar”, pues esta supuesta afectación denota algo que hace un mal y no es el caso. Al menos yo no lo percibo así. Hablamos más bien de vías alternas de difusión de la escritura. Cuando surgieron los blogs muchas personas dieron a conocer su trabajo a través de dichos sitios y de repente sucedían cosas que antes no: la gente del centro del país estaba al tanto de lo que gente del norte escribía… esto por citar un ejemplo. Es un hecho que la coexistencia de estas plataformas con las tradicionales ha significado más beneficio que daño. La difusión de la literatura ha cambiado y la circulación de la poesía también ha tenido mayores alcances.

Pongo un ejemplo concreto: el blog del poeta argentino Ezequiel Zaidenwerg (http://zaidenwerg.blogspot.mx/), en el que postea algunas de sus traducciones. Es una antología interesante de poesía estadounidense e inglesa puntuada por su gusto como lector, desde luego, pero también figura su propuesta como traductor. En ocasiones tiene “traductores invitados”. Esto es: sube alguna versión que le ha interesado hecha por algún colega y que le parece debe conocerse. ¿Cómo sabríamos de su labor, en la ciudad de México, de no ser por estas plataformas?

Creo que las posibles transformaciones de la poesía vienen también quizá de discursos “prestados”, y supongo que en cierta medida del hecho de que los autores nacidos a finales de los años setenta, los ochenta, pertenecen a una generación más visual y tecnologizada. Su proceso cognitivo es otro. Pero vuelvo al punto: lo que me parece evidente es que la poesía está integrando discursos paralelos que derivan de otras artes, visuales, electrónicas, etc.

Y el caso particular de Mónica Nepote frente a la poesía, ¿ha variado la forma de construir el poema a partir del contacto con estas nuevas plataformas? ¿O sencillamente las acepta, convive con ellas y como desde siempre la página en blanco deberá ser llenada en exclusiva por la imaginación del poeta?

En mi caso detecto un cambio en mis procesos, en mis intereses y lecturas. Poetas que me interesaban hace diez, quince años, ahora me preocupan menos. Me interesan estéticas que antes no conocía. Me interesa, por ejemplo, el arte electrónico, el arte sonoro. Me interesa, en este rubro, el trabajo que hace Benjamín Moreno con sus “concretoons” (http://concretoons.blogspot.mx/) y también el que hace con Minerva Reynosa al crear el colectivo Benerva (http://benerva.tumblr.com/). Me interesa mucho el trabajo de Leslie García, una artista electrónica de Tijuana muy afin o cercana a la poesía. En uno de sus últimos proyectos, llamado “Deep Thought V2” (http://dalab.ws/dtv2), una entidad-máquina emula a un “fortune teller”, la cual está alimentada con frases pedidas ex profeso a escritores y amigos tuiteros. Me interesa también el trabajo de Efraín Velasco, Omar Pimienta (http://www.omarpimienta.com/index.html), creadores más cercanos a las artes visuales pero que cuestionan desde distintos asideros las posibilidades, los límites del poema. El trabajo de estos artistas/escritores me ha cambiado. Me abre posibilidades de experimentar con estructuras menos rígidas de aquellas con las que trabajaba. Ahora puedo incluir un lenguaje más narrativo en mis poemas, como trabajé en Hechos diversos, al jugar con la idea de la doble plana, usando un lenguaje periodístico, con la nota al pie, con datos duros.

Como editora, el libro como formato me interesa mucho y esto se traduce en que al momento de escribir tengo presente la construcción de un libro. Involucrarme en su construcción material, estar inmersa dentro de su proceso de producción y edición, me interesa mucho. Quizá son ganas de complicarme la existencia: sería mucho más fácil enviar un original al editor para que con eso imprima mil ejemplares, pero prefiero tirajes pequeños y estar más presente en la construcción del objeto libro.

Viene a la mente tanto Apollinaire como Mallarmé, cuando refieres estos modos lúdicos y novedosos de construir poesía. Incluso el propio Paz, en Blanco, poema que admite diversas lecturas y que pareciera construido a la manera de un organismo vivo. ¿Podríamos considerar, entonces, que la construcción de poesía experimenta un cambio irreversible frente al horizonte de las nuevas plataformas, o seguirá existiendo el poeta clásico que pierde el sueño contando las sílabas de su soneto inconcluso?

Aquí hay que detenernos, en efecto y por los ejemplos que citas, estos procesos de construcción no son nuevos. Lo que hay que resaltar es que se han generalizado. No me atrevo a decir que uno es viejo y otro es nuevo. La escritura de un autor te lleva a varios caminos o a uno solo. En particular me interesan los que me llevan a una frontera en la que se cuestione al poema, desde su discurso, su léxico, su tono, su humor, etcétera.

Digamos que los espacios “contaminados” me interesan mucho más que los “asépticos”. Y para dejar más claro por dónde voy, traigo a cuento una anécdota que me fue referida hace apenas diez años. A una escritora, narradora y poeta que también hace música, con bastante talento para todo, fue confrontada por sus amigos poetas en una especie de minijuicio en el que se le decía que tenía que tomar una decisión: poesía o música…

Al iniciar hiciste referencia a la escritura que se genera en los blogs, y llama la atención el hecho de cómo podrá orientarse el lector en esta selva de sobreescritura, en donde no hay un editor que responda por la calidad de los contenidos y cualquier usuario puede darse de alta y comenzar a postear sus ocurrencias/vivencias/memorias. En el papel de lector, ¿cuáles podrían ser los criterios de selección para sobrevivir a esta proliferación de escrituras?

No se avecina: ya estamos ahí. Las plataformas ayudan a la difusión y circulación. Es muy valioso, pensemos, que ya es posible contar con revistas electrónicas, elaboradas en otros países. ¡Qué bueno! Ya no es necesario esperar a que llegue el barco que nos traerá un ejemplar. O que, de no ser por esto jamás las conoceríamos. Celebro que podamos tener contacto con tanta información. Sobre la pregunta de cómo guiar al lector, pues me parece claro que cada uno es responsable y tiene la capacidad de desechar, como lector. Por qué ¿cómo te haces un criterio literario? En tu caso…

Leyendo, comparando, haciendo notas…

Así es, leyendo. No se enseña en la escuela. Si tú lees, por ejemplo, un poema bien construido, lo notas, ese poema salta sobre otros mediocres. El lector mismo puede darse cuenta. Además: hay lectores para todo, como lo hay autores. Una plataforma como Twitter te trae otros lectores, y de algo funciona porque por ejemplo esta entrevista la pediste a través de un mensaje directo. Otro ejemplo: la circulación de mi libro Hechos diversos se hizo a partir de las redes sociales, porque fue una venta directa, no pasó a librerías. Toda su difusión fue de esta manera llamémosla, paralela.

Artesanal, como el propio libro.

Cierto. Confiando en este universo interconectado considerando que sólo quedan cinco ejemplares en la Feria de Editoriales Independientes que está en la librería Rosario Castellanos. Finalmente, un lector se forma leyendo. Pienso en lo caprichosa que es la historia de la literatura. En el siglo XIX, por ejemplo, había autores muy populares y cayeron en el olvido.

[Foto: Mely Ávila (http://melyavila.com/), proporcionada por MN]

Sabemos de tu labor editorial, desde ya varios años, y de escucharte se adivina que además es una actividad que te apasiona. Intelectualmente, creo, te genera un reto, pues tiene diseño, creación, integración de espacios vacíos que concluyen en un objeto. ¿Hay diferencia entre el poeta que es editor, al momento de construir el poema? ¿O sencillamente es una actividad profesional cualquieracomo ser abogado o dentista, que poco incide en el acto creativo del poeta.

En mi caso no me puedo desligar de una cosa y de la otra. Llevo un tiempo reflexionando sobre este asunto. Me he preguntado continuamente en qué estaba pensando a los dieciocho años cuando me metí a estudiar letras y cuáles eran mis otros intereses en ese momento. Y las diferencias entre esos intereses y los que tengo ahora. No hay mucha variación.

Ahora bien, si tuviera que elegir tomaría un camino más ligado a la producción, de arte, de libros. ¿Por qué? Porque llevo veinte años de estar en la literatura, en donde todo es abstracción y todo es impalpable y no cambia sino hasta que lo ves transformado en un libro. Lo tangible, la posibilidad de tener materia entre las manos, me emociona mucho. Me emociona la producción, el tema del papel, pensar tipográficamente, la construcción del espacio, pensar en las dobles páginas. Entonces eso me da una compensación, digamos, una complementariedad respecto al ejercicio de abstracción que representa escribir un poema. Bajar el lenguaje a la página, me entusiasma sobremanera.

¿Cuál es tu opinión sobre el lugar de la poesía en el mundo del e-book? Y lo que se viene, considerando esta posibilidad de acceso a la lectura por parte de muchas personas.

Los editores de poesía son más reticentes para dar ese salto y los que están editando e-books, propiamente, están empezando por narrativa y por non-fiction por una resistencia que aun no entiendo de dónde viene. Podría ser quizá por la famosa condición marginal de la poesía: su ceñida circulación o porque no goza de esta aura de grandes ventas de la que otros géneros gozan.

Hay algunos autores nacidos en los ochenta que hacen circular sus propios libros no necesariamente impresos, sino en formato pdf desde la red. Esa es otra forma que ha funcionado para dar a conocer sus libros. O circulan trabajos de autores que les interesan, contemporáneos o no, es decir hay un flujo alternativo, como siempre en poesía, a las formas de distribución tradicional.

Lo que me interesa de los e-books, como formato, es entrar a ellos, a su estructuración. Me pregunto: ¿cómo o qué tanto cambiaría la concepción de un libro en esta plataforma? ¿Qué juegos, qué despliegue de texto puede lograrse? ¿Qué amplia variante de lecturas puede proponerse desde su escritura-estructura?

Recuerdo un libro de poesía de Raymond Queneau, Cien mil millones de poemas, que está armado de manera lúdica y da lecturas infinitas. Quizá éste es un primer momento.

Las posibilidades de hacer libros son múltiples. No sólo es la caja, la tipografía, la portada y el interlineado. Debemos buscar el diálogo entre lenguajes, papeles, incluso texturas. Aunque, claro, todo es dinero.

Más las posibilidades de la interfase.

El libro electrónico, por otro lado, es una realidad. No adivinaremos su futuro porque ya está en el presente. Lo que interesa es redimensionar el libro como objeto. Y si hacemos un ejercicio de imaginar cómo me gustaría verme, sería feliz con una biblioteca digital nutrida y a lo mejor quinientos libros-objeto, bien escogidos. Suficiente. Y más: no han llegado todos los libros al formato digital. Se dan avances, pero será un proceso lento. También, al lado, están las alteraciones respecto a las modalidades de distribución. Imagino la librería del futuro como un espacio virtual, pequeño, de libreros que tendrán apenas algunas colecciones. Muy bien pensadas y cuidadas. Espero no ser demasiado utópica y que la librería especializada en literatura y arte no desaparezca jamás.

—Amazon.com y otros avanzan a pasos agigantados. Por otro lado, como usuaria de Twitter, ¿alguna opinión de las redes sociales? Fuera de representar un espacio para la difusión, ¿es posible utilizarlas como un espacio para la creación, como un acicate a la escritura? ¿O es únicamente una extensión de la oficina de relaciones públicas de los autores/creadores?

Es una pregunta compleja porque se cae fácil en denostar o alabar los espacios virtuales. Son un ejercicio de democracia. Se llega a ellos y se usan a placer. He visto autores, no obstante, retomar estos formatos y desplegarse como autores renovados. Y lo digo como lectora. Y hay otros autores que sin esta tarjeta de presentación jamás los hubiera ubicado. Por ejemplo, Pedro Poitevin (http://poitevin.tumblr.com), matemático que hace palíndromos, también sonetista, cuyo trabajo es asombroso en cuanto a lo que logra con estas estructuras. ¿De qué otro modo hubiera podido ubicarlo, o él mismo haber mostrado su trabajo? Imposible saberlo. Acaso fuera un escritor secreto.

También me interesa tumblr. en donde puedes tener una interesante colección de textos, imágenes y música.

No quiero decir que todos vamos hacia allá. Aquí los oráculos no funcionan. Vivimos en el presente y utilizamos estas herramientas. Aún creo que los autores ven, en formato de libro, la suma de sus esfuerzos. Hace algún tiempo hice la producción de un libro pequeño, de algo que estuve trabajando en Twitter, éste fue como cuaderno de trabajo. Alberto Chimal, por su parte, hizo un libro suyo de El Viajero del Tiempo, a partir de Twitter (http://www.lashistorias.com.mx/). Lo usamos como cuaderno de escritura, pero seguimos pensando en formato de libro, pensado en éste como un espacio contenedor total de un proyecto literario.

[Foto: Mely Ávila (http://melyavila.com/), proporcionada por MN]

*

Twitter: @LBugarini