[No deja de ser lamentable que la edición española que circula mayormente de The Crack-up (1945), de Francis S. Fitzgerald, no siga la que realizara Edmund Wilson para New Directions, ya que incluye un epistolario más copioso y algunas delicadezas adicionales. Un ejemplo son estas cartas sobre la novela más celebrada del escritor norteamericano.]

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De Gertrude Stein

Hotel Pernollet

Belley

(Anin)

Belley, 22 mayo de 1925

Mi querido Fitzgerald:

Aquí estamos y he leído su libro y es un buen libro. Disfruto la melodía de su dedicación porque muestra un trasfondo de belleza y sutileza y eso es un consuelo. El siguiente asunto es que escribe con naturalidad sus oraciones y esto igualmente es un consuelo. Escribe con naturalidad sus oraciones y uno puede leerlas y entre otras cosas es un consuelo. Está creando el mundo contemporáneo tal como lo hizo Thackeray en Pendennis y Vanity Fair y este no es un cumplido menor. Construye un mundo moderno y una orgía moderna lo suficientemente extraña, como no se había hecho antes, en A este lado del paraíso. Mi fe en A este lado del paraíso sigue vigente. Ese libro es tan bueno como diferente y viejo y es así, tal cual, la manera en cómo uno se transforma, que no se mejora con la edad sino que gana en vejez y diferencia y eso siempre es un placer. Le deseo la mejor de las suertes, siempre, y gracias por el placer genuino que me ha brindado. Esperamos verlos pronto, a Usted y a la señora Fitzgerald, cuando regresemos en otoño.

Ténganme presente, siempre.

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De Edith Wharton

Pavillon Colombe

St. Brice-Sous-Foret

Gare: Sarcelles

8 de junio de 1925

Estimado señor Fitzgerald:

He andado apresurada durante las últimas semanas y luego hallé su novela –con su amistosa dedicatoria–, esperando a mi regreso, días atrás.

Me conmueve que me haya enviado una copia, ya que siento que para su generación, que ha brincado gozosamente al futuro, debo representar literariamente muebles antiguos y candelabros de gas. Así que entenderá, siendo recíproco, que le haga llegar el último producto de mi manufactura.

Entretanto, permítale decirle lo que disfruté su Gatsby, o más bien, Su Libro. Y asimismo el riesgo que decidió asumir, considerando su trabajo previo. Mi único asunto con Usted es el siguiente: para hacer de Gatsby a alguien “grande”, en realidad, debió habernos dado los detalles de su carrera temprana (si bien no desde la cuna, al menos antes de su visita al bote, si no es que incluso desde antes), en lugar de un breve resumen. Esto lo hubiera situado y hubiera hecho de su tragedia una tragedia, en verdad, en lugar de una columna breve en los periódicos del día siguiente.

Pero me dirá que eso es “de la vieja escuela” y por tanto no próximo a su “manera”. Entretanto, es suficiente para hacer feliz al lector el haber creado a este perfecto judío, a Wilson y a la orgía del edificio Buchanan’s, con la mirada atónita del cachorro. Cada episodio está logrado con maestría. Gracias de nuevo.

 

Suya sinceramente, Edith Wharton.

 

P.D. Si Usted y la señora Fitzgerald quisiera venir a desayunar o tomar el té algún día de la semana, llámame.

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De T.S. Eliot

Faber and Gwyer, Ltd.

Editores

24 Russell Square

London W.C. 1

1 de diciembre de 1925

Estimado señor Fitzgerald:

El gran Gatsby, con su poderosa y encantadora historia, llegó la mañana en que salía apresuradamente a un viaje recomendado por un doctor. Lo dejé y sólo pude leerlo hasta hace un par de días. Lo he leído tres veces. No me siento influido por tus consideraciones hacia mí cuando te digo que me ha entusiasmado e inquietado más que ninguna otra novela nueva que haya leído, en inglés o francés, por un largo periodo de tiempo.

Con algo de tiempo te escribiré para detallar porqué lo considero un libro sobresaliente. Me parece, incluso, el primer paso hacia delante de la narrativa norteamericana desde Henry James…

Por cierto, si tienes ficción corta que pudiera entrar en Criterion [1], te pediría que me dejes verla.

Agradeciendo, quedo de ti, T.S. Eliot.

 

P.D. Debido a una coincidencia Gilbert Seldes, en su crónica neoyorkina para Criterion, eligió tu libro para una mención especial.

 

 


[1] The Criterion fue una revista literaria británica que se publicó de 1922 a 1939, creada por T. S. Eliot, quien fue editor de principio a fin.

En Francis Scott Fitzgerald. The Crack-Up. Ed. Edmund Wilson. New York: New Directions, 2002. Págs. 308-310.

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Twitter: @Luis_Bugarini