El marxismo fue enfático en su propuesta de reingeniería social y pagó cara esta soberbia. La Historia le daría la razón aunque lo único que hizo fue darle garrotazos.

Su aliento profético se trozó desde un inicio, ya que fue puesto en práctica por un grupo de intelectuales y no, como se pensó, por una clase obrera enfurecida por el oprobio. La diosa Dialéctica ignoró su tentativa y lo mismo la burocratización que los excesos del centralismo, desbarataron su capacidad para implementar el socialismo en un entorno de pocos aliados. De manera paulatina, el sueño se transformó en la pesadilla que aún subsiste en la cabeza de no pocos obstinados.

Las Citas del Presidente Mao, título original de lo que se conoce como el Libro Rojo de Mao, figura como el segundo libro más impreso de la historia, después de la Biblia. Sergio Vila-SanJuán lo coloca por encima de El Corán o El libro de Mormón, en Código Best seller con las cifras en la mano. Es un libro que se desborda en las librerías de viejo y, como sucede con cualquier otro programa ideológico, presenta fallas irremediables que saltan a la vista en una hojeada distraída. Es una vulgata de subrayados, firmada por un tal Lin Piao, quien fuera su ministro de defensa, cuya misión era servir como catecismo para los menos favorecidos desde el punto de vista ideológico. China es gigantesca y el adoctrinamiento no sucede de la noche a la mañana. Así que en el mismo libro aparece el moralista, el filósofo y el dirigente. Un manual todo en uno.

El libro se publicó por primera vez en 1964 y recoge ideas, sentencias y consejos del presidente Mao, a la manera de un prontuario. Basta con leer el índice para ir directo al asunto de nuestro interés. El humorismo involuntario deriva de muchas de sus aseveraciones, que se prueban equivocadas o decididamente sectarias. La lectura del volumen es un tedio infinito, pues no hace sino repetir el corpus ideológico del marxismo-leninismo, adaptado a las condiciones agrícolas y de aislamiento de China. La paradoja es que despoja al marxismo de su condición esencialmente crítica, para transformarlo en una secuencia de lugares comunes y consejos para la vida práctica. Ser revolucionario por decreto es una tara de proporciones insólitas.

El Libro Rojo ha derivado en una curiosidad, ya que su descaro en el culto a la personalidad termina insoportable. Deng Xiaoping —autor de la idea: “un país, dos sistemas”— se encargó de hacerlo a un lado para restarle influencia a la figura de Mao. Es lógico que fuera de su contexto histórico, cualquier programa ideológico quede en los huesos. Es triste, no obstante, que fueron postulados que se utilizaron para neutralizar adversarios y, en consecuencia, limitar la libertad de los disidentes chinos. La miseria que trajeron consigo las diversas formas de implementar el socialismo, aún no se estima en su más justa proporción.

Extraigo algunas líneas que juzgo significativas. Las cursivas son mías:

 

1. “Son nuestros enemigos todos aquellos que están confabulados con el imperialismo: los caudillos militares, los burócratas, la burguesía compradora (sic), los grandes terratenientes y el sector reaccionario de la intelectualidad subordinado a ellos”.

 

2. “Tanto el dogmatismo como el revisionismo son contrarios al marxismo”.

Y más abajo:

“El sistema socialista terminará por reemplazar al sistema capitalista; ésta es una ley objetiva, independiente de la voluntad del hombre”.

 

3. “Las contradicciones entre nosotros y el enemigo son antagónicas”.

Y más arriba:

“El enemigo no desaparecerá por sí solo”.

 

4. “La historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases: justas e injustas. Todas las guerras progresistas son justas…”

 

5. “Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder nace del fusil”.

Y más abajo:

“Estamos por la paz”.

 

6. “Las Ocho Advertencias son las siguientes:

5) No golpear ni injuriar a la gente;

…”.

 

7. “El Partido Comunista no teme a la crítica porque somos marxistas, la verdad está de nuestro lado…”.

Y más abajo:

“Las cosas en el mundo son complejas y las deciden diversos factores. Debemos examinar los problemas en sus diferentes aspectos y no en uno solo”.

 

8. “Con sus fusiles, los comunistas rusos crearon el socialismo. Nosotros crearemos una república democrática.”

 

9. “El mundo progresa y el futuro es brillante; nadie puede cambiar esta tendencia general de la historia”.

 

10. “El imperialismo norteamericano no ha sido derribado aún y tiene la bomba atómica. Estoy seguro de que será derribado. También es un tigre de papel”.

Y más abajo:

“El imperialismo no vivirá mucho porque perpetra toda clase de infamias”.