[Sería triste pensar que la agenda pública es lo único que interesa al escritor. Esto es: ferias, presentaciones, antologías, otorgamiento de premios y demás actos que dan consistencia a esa masa informe denominada la “vida literaria”. El escritor también subsiste en el hallazgo mínimo, en la expresión de una idea que germinó sin sentirla y en la reunión de extremos sin relación aparente. Este recuento mínimo de hallazgos propone una discursividad paralela a la que encarnan las listas canónicas de “lo mejor del año” —que he elaborado, por lo demás. Imposible saber en qué momento uno de estos hallazgos irá a dar a una línea de escritura o, en el mejor de los casos, generará la idea de un texto o de un libro, incluso. La curiosidad es la proteína de las obras y, a partir de ella, se trenza de un modo específico el ADN para dar vida a las palabras. La cantidad de información que uno encuentra es un alud que termina por sepultarnos, así que los hallazgos enlistados figuran a vuelo de pájaro.]

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1. Hojas de Hipnos de René Char me devolvió la confianza en las posibilidades de la brevedad.
2. Entendí, así fuera parcialmente, qué buscaba Franjo Tudman al implementar Operación Tormenta.
3. Llegué por causalidad a la obra de Alberto Burri.
4. Recordé el tumulto alrededor de la pintura más célebre de Francesco Hayez en la Pinacoteca di Brera: El beso.
5. Participé en una sesión espiritista. Ni siquiera cerca de lo que esperaba de ella.
6. Busqué sin suerte las razones de Pietro Longhi para pintar El rinoceronte.
7. Entendí la diferencia de uso entre la moretta y la bauta.
8. Leí Maus de Art Spiegelmany entreví formas inauditas de trivializar el Holocausto.
9. Descubrí que Franz Xaver Messerschmidt se declaró seguidor de Hermes Trismegisto, antes de morir.
10. Entendí el rol que juegan Pierrot y Columbine en La commedia dell’arte.
11. Escuché esta declaración de David Lynch, que me tranquiliza: “Mulholland Drive no tiene explicación”.
12. Me explicaron la relación entre Jeremy Bentham y el Panopticon de la isla de Santo Stefano (hoy en desuso como centro penitenciario).
13. No se sirve ron Bacardí Blanco en The Taj Mahal Palace (Bombay).
14. La traducción de Rocío Martínez Torres se considera la mejor de cuantas se han realizado de Borís Godunov.
15. César Aira escribe sólo una página al día.
16. Manuel Villar Raso traduce en Song of Myself de Walt Whitman:
O Christ! My fit is mastering me!
¡Dios! ¡Mi locura se está adueñando de mí!
Esto es: traduce Cristo por Dios, lo cual hubiera avivado los ánimos en más de un concilio medieval respecto a la (posible/improbable/indudable) divinidad de Jesús.

17. Releí los epigramas de Marcial, que me hicieron reír a quijada suelta, lo cual no me parece correcto.
18. Juan Goytisolo se refiere a Quevedo como un “mal bicho”.
19. Volví a la poesía de Roberto Juarroz, que juzgo una de las más delicadas de la lengua.
20. Falta una vindicación de Alan Watts, que escribiré.
21. Tener un hijo de siete años me orilló a revisar la galaxia Marvel de superhéroes, para ubicar de quién me habla; los imaginaba peor, debo decir.
22. Me salvé de decir, en más de una entrevista, quiénes son los escritores “a quienes se deben seguir” —el vicio de los reporteros más tristes.
23. Descubrí las novelas de Samuel Richardson y Anthony Trollope, que nadie lee y menos aún conoce.
24. Aprendí de memoria Viento entero de Octavio Paz.
25. Conocí la obra del Dr. Thomas Dent Mütter por el interés en la deformidad.
26. Imaginaba si Jean-Luc Godard hubiese sido escritor. Su obra sería intransitable y a un tiempo oracular.
28. Dickens viajó por meses en Italia y Parma no le pareció atractiva.
29. Compré un ejemplar del Códice Voynich, que no tenía.
30. Me preguntaba qué pasará por la cabeza de actores y músicos (principalmente, aunque no tan sólo), que de pronto, sin mediar palabra o una declaración parca de intenciones, obsequian a los lectores perlas de su ingenio en formato de libro. ¿Pensarán que basta reunir la cháchara de los días, garrapateada y “en limpio” y entregarla a un editor para, con ello, alargar el currículo y ser considerado “escritor”? Otra alquimia trístima de mercado.