La escritura carcelaria nunca es fácil. Se corre el riesgo de la glorificación o la condena, ambas simplificaciones que no dan cuenta de su posibilidad para dar relieve a la situación del hombre privado de su libertad. ¿Qué puede intentarse para acelerar la fuga del tiempo? En México, José Revueltas o Luis González de Alba, han escrito libros sobre su experiencia en prisión. De igual manera, el testimonio de Jean Genet es célebre por sus descripciones a ras de piel.

Una editorial española, Sajalín, ha puesto a circular la mayor parte de la obra de Edward Bunker (1933-2005), conocido por sus participaciones en el cine, fuera como actor, guionista o autor de libros que se adaptaron a la pantalla. La presencia de este autor norteamericano en el medio editorial de lengua española confirma su relevancia como narrador. Su obra completa no rebasa los diez títulos, pero sus participaciones en el cine como guionista han dado películas tan significativas como Straight Time (1978) dirigida por Ulu Grosbard o Runaway Train (1985) dirigida por Andrei Konchalovsky.

La narrativa de rostro endurecido y frases cortas, que parecía haberse agotado, cobra un nuevo sentido en las páginas de sus novelas. Historias arracadas al anhelo de libertad, al letargo que produce vivir y, eventualmente, a la tragedia de saber que no es posible hacerlo de un modo diferente. El determinismo alimenta sus libros —lo cual es una comodidad narrativa: culpar al destino—, aunque de pronto se toma algunas libertades y el sentido de la historia da un vuelco inesperado. Su obra no es, como se ha dicho, dirigida a los “hombres duros”, si bien en sus páginas hay ladrones, asesinos, delincuentes auténticos, sentenciados que buscan abrirse paso a la sobrevivencia en el difícil ecosistema que se genera al interior de una prisión. Es un espacio que funciona con sus propias reglas y se modifica con tanta facilidad como azar.

En el recorrido de sus obras, ha llamado mi atención su rescate de la amistad como principio vital y la solidaridad como energía para enfrentar las condiciones más adversas. Sus memorias, La educación de un ladrón (2015), hace una fotografía de amplio espectro sobre los orígenes de su rebeldía, su crianza y el posterior ingreso a San Quintín con el mérito de ser el preso más joven, con apenas dieciséis años. Lo que se denomina “escritura de los bajos fondos” cobra una significación especial en su tarea literaria, ya no que no sólo es la historia de los corazones rotos, el alcoholismo y la actitud cínica ante la vida. Bunker, en verdad, llegó al fondo y sus eventuales ingresos a prisión lo orillaron a la escritura como una forma de sobrevivencia.

Por otra parte, y lejos de cualquier intención sacralizadora, en sus libros hay un retrato de la forma del cínico que no se detendrá para lograr sus objetivos. Quiero decir: delincuentes. Ron Decker, Troy Cameron, Max Dembo o Ernie Stark, son inteligentes más allá del promedio y deciden utilizar los medios a su alcance para poner en entredicho el sistema de aplicación de las normas jurídicas o sociales. No se sobrevive en medio del sueño americano únicamente a través de un trabajo honrado, el pago de una hipoteca y mantenerse detenidos con la luz roja del semáforo. En sus libros figuran vivísimos retratos de la falta de compasión, la miseria y el hurto. Da lo mismo si se trafica con ilusiones, la salud de los demás o con su seguridad económica. Lo que importa es avanzar en el calendario de los días y dejar atrás cualquier forma del remordimiento, ese obstáculo en la consecución de los deseos.

Perro come perro (2016), dirigida por Paul Schrader, con Nicholas Cage y Willem Dafoe, en los papeles protagónicos, adapta su novela del mismo nombre. El resultado es una aventura posmoderna acentuada con la picaresca del crimen, en donde el universo delictivo se lleva al grado más alto de anhelo. La película logró que el apellido de Bunker volviera a las calles y prueba de ello es la traducción de sus obras al español, sin las cuales no es posible asomarse a las posibilidades que la vida criminal, tal como sucede en la actualidad, ofrece a la literatura.