[La tradición literaria mexicana tiene en el cuento a uno de sus géneros insignia. Por más que la novela sea el género príncipe en ventas, según las cifras de mercado, la ficción breve se impone como el gusto más sostenido de los lectores, sean ocasionales o continuados. “Actualidad del cuento” abrirá una vía de acceso a diez voces para asomarse a la escritura de ese género, desde la perspectiva de quienes ya lograron cierto dominio en el oficio y, por lo mismo, son las voces que libro a libro abren la brecha del futuro cuentístico inmediato. Gerardo Sifuentes (Tampico, Tamaulipas, 1974) ha publicado cuatro libros de cuento. Entre los más recientes, se encuentran: Planetaria (2013) y Paracosmos (2016).]

 

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—¿Por qué escribir cuento?

Me gusta mucho, lo disfruto. Mi formación viene de la filas de la literatura fantástica en México (ciencia ficción, fantasía, terror), donde el cuento es el caballo de batalla. Lo primero que leí con avidez fueron cuentos, y lo primero que decidí escribir. Fue gracias a la publicación de un cuento que mi vida cambió, y es quizá la razón de que me encuentre donde estoy, haciendo lo que me gusta hacer.

 

—¿Escribes otro género literario?

Escribo ensayos sobre el tipo de convergencias culturales o hipersticiones que ocurren entre la investigación científica y la ficción.

 

—¿Ha variado la escritura del cuento con la aparición de las redes sociales?

La tecnología es un medio, no un fin. Antes usábamos fotocopiadoras para editar nuestros fanzines, y luego los blogs; ahora las redes sociales han servido como plataforma para difundir el trabajo literario. Han cambiado las formas por supuesto, los temas también, pero en esencia es lo mismo: narrar lo ocurrido a un personaje en una situación específica, y que se lea de una sentada.

 

—¿Cómo ha cambiado el género desde los escritores del Boom?

Lo ignoro.

 

—¿Es cierto que no hay editores que se interesen en los libros de cuento?

Podría equivocarme, pero me parece que las editoriales independientes son las únicas que se han preocupado por publicar libros de cuento, al menos en México. También gracias a los concursos es que los institutos de cultura de los estados o universidades publican novedades. En ambos casos la distribución es muy limitada, pero los lectores saben dónde buscar. Para las transnacionales en el país parecería que el ritual de paso es publicar primero una novela, y después te “dan permiso” para una antología. Habrá excepciones, pero parece la norma, y quizá se deba a un prejuicio bastante arraigado de los editores.

 

—¿Escribes minificción o alguna modalidad de escritura breve?

Sí, me encanta. Planetaria puede ser leída también como una novela compuesta por minificciones independientes pero interconectadas que ocurren en el mismo universo fantástico. Hace poco el proyecto “Topías” del Fondo de Cultura Económica en Twitter me llamó la atención, y usé imágenes (renders arquitectónicos en su mayoría) que sirvieron para ilustrar escenarios utópicos. Pero también como periodista de ciencia me he permitido utilizar cuentos cortos o minificciones en los artículos que escribo para explorar la influencia que ciertas tecnologías o investigaciones podrían tener en el futuro, en una suerte de híbrido periodístico. Brian David Johnson, futurista de Intel, habla del uso de “prototipos de ciencia ficción” para describir esta especie de escenarios o futuramas, y es interesante observar cómo Motherboard, la división de periodismo de ciencia de Vice, ha dedicado un sitio como Terraform para explorar este tipo de tendencias.

 

—¿Qué has encontrado en el cuento que no tienen otros géneros literarios?

Como herramienta es una navaja suiza con la que puedes transmitir las ideas más diversas. No lo comparo con otros géneros literarios, ni pienso que este sea superior o inferior a otros. Siento que es directo, versátil y con mayor atractivo para los lectores.

 

—¿Cuáles son los cuentistas que más frecuentas? ¿Por qué?

En mi etapa de formación estuvieron presentes las antologías de editorial Roca, las series Los Premios Hugo y Gran Super Terror, hoy convertidos en referencias obligadas de los lectores de géneros fantásticos que incursionamos en el género en la época pre-Internet. Fritz Leiber, Harlan Ellison, Robert Silverberg, en los primeros, Clive Barker, Stephen King en los segundos, entre otros tantos, repaso sus historias incluidas en esos libros porque me causan la misma fascinación que hace años, me siguen inquietando sus temas, aún son vigentes en muchos casos, además me permiten repasar los trucos del oficio.

 

—Has publicado cuatro libros de cuentos. ¿Cuál ha sido la respuesta de los lectores?

Los lectores de géneros fantásticos en México son muy entregados. He tenido la suerte de que mis libros, a pesar de su distribución tan limitada, cuentan con diseños muy peculiares, convirtiéndose en una suerte de fetiches para los lectores quienes suelen “cazarlos” en librerías de usado como rarezas. I’m a lucky bastard.