[La tradición literaria mexicana tiene en el cuento a uno de sus géneros insignia. Por más que la novela sea el género príncipe en ventas, según las cifras de mercado, la ficción breve se impone como el gusto más sostenido de los lectores, sean ocasionales o continuados. “Actualidad del cuento” abrirá una vía de acceso a diez voces para asomarse a la escritura de ese género, desde la perspectiva de quienes ya lograron cierto dominio en el oficio y, por lo mismo, son las voces que libro a libro abren la brecha del futuro cuentístico inmediato. Érika Zepeda (Guadalajara, Jalisco, 1982) ha publicado cuatro libros de cuento. Entre los más recientes, se encuentran: 63 señoritas condenadas a la desolación (Tierra Adentro, 2016) y Una zarigüeya en mi mochila (SM, 2009).]

 

—¿Por qué escribir cuento?

Por la posibilidad de convertirlo en una trampa. Creo que el cuento es un género inacabado, en donde es el lector quien finalmente escribe la última línea. El escritor insinúa y el lector es quien finalmente construye.

Si un cuento está bien escrito, se convierte en la trampa perfecta.

 

—¿Escribes otro género literario?

Sí, de hecho escribo novela y teatro para niños. La novela: Instrucciones para convertirse en pirata (Ed. SM 2016)y la obra de teatro: ¡Ánimas que ya amanezca! (Panamericana, 2017).

Estos géneros se desarrollan completamente distinto al del cuento. La novela despliega sus redes de manera lenta frente al lector, manteniendo la tensión durante infinidad de páginas. Mientras que el teatro es una colección de acciones reflejadas por los diálogos, prácticamente la única arma del escritor en este género.

 

—¿Ha variado la escritura del cuento con la aparición de las redes sociales?

La escritura es la misma. Si alguien considera que los cuentos de 140 caracteres son una novedad, deberán echar un vistazo a la obra de Chuang-Tzu del 300 A.C.

En mi opinión, las redes sociales han tenido impacto en temas cercanos, como la divulgación de nuestro trabajo y la relación directa entre los lectores y escritores.

 

—¿Cómo ha cambiado el género desde los escritores del Boom?

No creo agregar mucho más a lo que ya muchos expertos en el tema han analizado durante años.

Lo que sí puedo decir, es que Latinoamérica sigue en espera de una nueva generación de escritores que tengan tanto impacto como lo ha sido el Boom.

 

—¿Es cierto que no hay editores que se interesen en los libros de cuento?

Claro que existen editores interesados en este género. Y aunque no lo crean también los hay en poesía, teatro y ensayo.

 

—¿Escribes minificción o alguna modalidad de escritura breve?

Sí, de hecho mi libro 63 señoritas condenadas a la desolación obtuvo el Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri-2016 y es una colección de minificciones sobre mujeres. Este es un libro que explora lo femenino, sobre los papeles impuestos y los que nosotras mismas nos imponemos: desde la maternidad, hasta la profesionista feroz, desde la eterna víctima en el hogar, hasta la cazadora de nuevas víctimas para devorar.

 

—¿Qué has encontrado en el cuento que no tienen otros géneros literarios?

El golpe. La novela tiene tiempo de seducir, de atraer y envolver al lector lentamente, capítulo tras capítulo y con ayuda de una colección de páginas. Existe, en cierta medida, un margen para el error.

En cambio, el cuento tiene pocas líneas para lograr un verdadero impacto, de sorprender, evocar, horrorizar o enternecer. Sea cual sea su meta, el efecto siempre es el mismo al final: deberá impactar al lector al terminar la última palabra. El cuentista, tiene poco espacio para equivocarse y lanzar su golpe con más fuerza.

 

—¿Cuáles son los cuentistas que más frecuentas? ¿Por qué?

Lo cierto es que no soy una lectora que busca novedades, repito mis lecturas una y otra vez durante años. En la repetición encuentro el placer, igual que los niños.

Entre mis favoritos se encuentranSilvina Ocampo, Juan Rulfo, Elena Garro, Ítalo Calvino, H.P Lovecraft, Quim Monzó y Andrés Caicedo.

 

—Has publicado cuatro libros de cuentos. ¿Cuál ha sido la respuesta de los lectores?

Buena, en especial con mis libros para niños. A diferencia de la opinión generalizada, hoy en día los niños están leyendo mucho más que sus propios padres. Quienes no tuvieron el acceso y la formación lectora que por todas partes los alumnos de educación básica poseen: programas de lectura, ferias del libro, bibliotecas escolares y de salón, cuentacuentos, promotores de lectura, etc.