La literatura de Italia, presente siempre en los estantes del lector hispanoamericano, inocula de manera permanente propuestas novedosas más allá de la ostentación técnica o el embeleso producto de un abordaje oportunista de la actualidad política. Es una literatura en expansión indefinida, a pesar de que ande a un paso menos acelerado que aquella que se escribe en Inglaterra o Francia, dueños casi únicos del arrojo y la temeridad. Italia se ha quedado atrás, en términos narrativos, de otros países europeos, que andan a paso libre, dueños de una tradición que los orilla a las explosiones de sentido.

 

 

El escritor veneciano Tiziano Scarpa (1963), conocido entre los lectores de lengua española por Ojos en la parrilla (Destino, 1998) y Venezia es un pez. Una guía (Minúscula, 2007), vuelve a la lengua española con Cuerpo (Abismos, 2017), de la mano de una editorial independiente en una versión del Laboratorio de Traducción Colectiva del Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México (IIC). Es oportuno señalar que Scarpa se impuso como ganador del Premio Strega en su edición de 2009, el que podría considerarse como el “premio Cervantes” de la lengua italiana, mismo que se ha concedido a escritores como Cesare Pavese, Alberto Moravia, Natalia Ginzburg, Umberto Eco o Claudio Magris, entre otros. Es una elección muy cerrada cada año y, en perspectiva, el Strega confirma un talento en su madurez que hará germinar el canon en una dirección antes inexplorada.

Cuerpo se encarna como un diálogo con la realidad biológica del hombre, a partir de cada una de sus partes del cuerpo. Los bordes de la materia corporal se presentan como un pretexto sin igual para delimitar una mirada posible del narrador que lo mira, lo habita y lo padece. Esta comunicación con los límites de uno mismo se realiza con atención al detalle, en contacto permanente con un modo específico de ejercer la literatura. Es un ejercicio físico a la par que uno intelectual. Sin proponérselo, en apariencia, Scarpa se muestra entero en las páginas de este volumen y Cuerpo se lee como un recorrido insólito por la geografía que nos contiene y también como una exploración de una narrativa capaz de extraer delgados hilos de ficción de cualquier aspecto imaginable. En el apartado “Párpados”, por ejemplo, se lee lo siguiente: “Mis párpados son dos guillotinas que le cortan la cabeza a la luz”.

El juego imaginativo que se logra en cada una de las zonas del cuerpo es variado y retador. Aparecen comparaciones, metáforas, saltos a una realidad interpretada a partir de asociaciones libres, todas chispeantes por su desenfado y ocasional hilaridad. Sobresale esta brevedad a contrapunto con un proyecto estructurado, y ahora que se utiliza ese laconismo para abordar cualquier forma posible de trivialidad, Scarpa sale al ruedo para probar que es posible hilar un tejido más extenso que el mero brote de sinsentidos, dichos uno tras otro, con escasa consideración por el lector. Cuerpo, entonces, impone una desaceleración de la forma habitual de leer los libros. Es una reacción en cadena que orilla al lector a mirar con más detenimiento su propia geografía. A inventarse, incluso, otros niveles de autocomprensión. Otro ejemplo: “mis codos son otra etapa de mis brazos”.

La condición transfronteriza de esta escritura, con un pie en el aforismo y otro en el ensayo y la narrativa, hacen que Cuerpo sea un manual de instrucciones para quienes se muestran incapaces de salir del encasillamiento al que los condena el mercado editorial hegemónico. De un tiempo para acá, es claro que las propuestas literarias más novedosas aparecen casi en secreto, de espaldas al lector promedio, incapaz de asomarse más allá de la mesa de novedades de las librerías más grandes. Con Scarpa, la literatura italiana se encuentra en un terreno de absoluta libertad, desde el cual planear lo que vendrá en la literatura europea en complicidad con ese lector murmurante y discreto, aquel incapaz de comunicar un hallazgo por temor a que se masifique y termine apenas como otro eslabón de un mercado siempre hambriento de novedades.