El territorio del libro, habilidoso para lograr su evolución y permanencia, admite ejercicios plásticos de transvase y mutación.

 

 

El Libroma es una meditación objetivada del acto del libro, hecha con un sesgo irónico y formal.

 

 

La unión de las palabras “libro” y “broma”, es el binomio que expresa su carácter lúdico y descreído de sí mismo.

 

 

La arqueología del Libroma puede rastrearse en cualquier iniciativa que se proponga dinamitar la forma homogénea de comunicación a través del libro.

 

 

Un libro mal hecho, contrahecho o inacabado, no es por fuerza un Libroma.

 

 

La generosidad del Libroma permite que se produzcan a partir de cualquier género literario, desde la mezcla de varios de ellos, o incluso a partir de la disolución de todos en la misma página.

 

 

La única pauta del Libroma es la búsqueda de esa fisura que lo hará posible.

 

 

Producir Libromas es la forma más transparente de la no-escritura —que a su vez es una reescritura.

 

 

El Libroma ofrece un escenario al aire libre para cualquiera con la curiosidad suficiente para no-escribirlos.

 

 

Para hacer Libromas basta con dejar de lado la idea hegemónica del libro y abordar la creación como una ocasión para edificar un lugar impensado, antes que otra reiteración para satisfacer exigencias del mercado.

 

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[Descarga en el siguiente vínculo [Notas al texto] (2018), primer Libroma digital para distribución gratuita: https://t.co/Hv9Jq9PXcU]