[La tradición poética mexicana es apasionada y controvertida. Como en la mayoría de las tradiciones, es extremosa y prende los ánimos. Es un organismo vivo en permanente mutación. Pese a lo anterior, no deja de ser un susurro en las librerías, si bien cada año se publican propuestas significativas y hasta temerarias. “Actualidad de la poesía” abrirá una vía de acceso a diversas voces para asomarse a la escritura de ese género, desde la perspectiva de quienes ya lograron cierto dominio en el oficio y, por lo mismo, son las voces que sostienen el presente poético de nuestro país. Jeanne Karen (San Luis Potosí, 1975) ha publicado ocho libros de poesía: Canto de una mujer en tierra (Ed. Ponciano Arriaga, 1999), Cuaderno de Ariadna (Instituto Cultural de Aguascalientes, 2000), La luna en un tatuaje (2003), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, Nod, CDMX, 2005), Hollywood (Ed. Ponciano Arriaga 2008), El gato de Schrödinger (Ed. Ultramarina, Sevilla, España), Cementerio de elefantes (Ed. Fósforo 2013), CDMX, Púrpura nao (Ed. Grito impreso, 2018), entre otros.

*

—¿Por qué escribir poesía?

Para mí escribir poesía es una forma de permanecer en la vida, es una manera de lidiar con la realidad. Vivo entre la belleza y la locura, la poesía es un hilo conductor, un catalizador que permite acercarme a otras formas de expresión, a otras maneras de hacer arte, no pienso la poesía como algo estático, como un estilo que está atado a un autor, como una manera específica de desarrollar un texto, no, para mí lo poesía es una explosión de creatividad, la forma en la que puedo trabajar con el lenguaje. No tengo una voz o estilo particular, escribo sobre lo que estoy pensando, viviendo, leyendo, por eso mis libros son muy diferentes, cada uno tuvo su momento, sus influencias, su tiempo.

Como escribió Bachelard: “el poeta, en la novedad de sus imágenes es siempre origen del lenguaje”.

[Imagen proporcionada por JK]

—¿Cuándo sabes que el poema está terminado?

No hay un momento, no existe un instante, el tiempo en la creación es algo indefinido, porque un poema puede estar o parecer que está terminado, pero al volver a leerlo, uno se da cuenta que no es así.

Y la poesía da para eso, para la infinitud. Los poemas pueden terminar por publicarse en un libro, un poema puede salir en una revista o ser leído, transmitido, abordado, reeditado, compartido en redes sociales, sin embargo, no es fácil que encuentre por fin su orilla, pero creo que eso no lo decide el autor, es algo que se le puede dejar más a las circunstancias, a la suerte o a la fuerza y peso del poema.

 

—¿Se ha modificado el oficio de la poesía con los nuevos medios digitales?

Absolutamente. La era digital ha cambiado la propia forma de percibir la vida, de hacer las cosas. Ahora muchísimas personas alrededor del mundo pasan más tiempo en los espacios virtuales que en los reales, por lo tanto, creo que ha cambiado todo y, de una manera muy significativa, ha cambiado también la forma en la que nos comunicamos, la manera en la que escribimos y esas dos situaciones tienen que ver con la escritura de poesía. Ahora es mucho más rápido y fácil consultar autores, volver a poemas que nos impactaron, releer, disfrutar y compartir nuestros gustos con los demás a través de las redes sociales, ahora es más sencillo crear, porque las herramientas están a la mano, no digo que sea necesariamente una ventaja, pero sí se ha ido transformando el oficio al igual que muchos otros.

 

—¿Se benefició la poesía con las nuevas opciones para la autoedición, el libro electrónico o la proliferación de editoriales independientes? ¿O le resultó contraproducente?

Se ha beneficiado en el sentido de que ahora hay un número casi infinito de personas que tienen acceso a la poesía, a libros de poesía, espacios de discusión sobre poesía, estudios de poesía, blogs de poesía, perfiles de poesía, tan cerca como un clic, y al mismo tiempo tan lejos. No todo lo que uno encuentra en el ciberespacio tiene calidad, pero afortunadamente creo, como lectora de poesía, que los sitios que he encontrado a lo largo de algunos años de navegar en la red, son interesantes, he tenido magníficos hallazgos.

Por otro lado, veo también que ha proliferado una especie de creación sin disciplina, sin un conocimiento previo, solamente por el hecho de tener las herramientas y las redes a la mano, se han compartido inmensas cantidades de material que no tiene un rigor literario, sin embargo, se etiqueta como poesía, creo que eso perjudica bastante, en especial a las personas que desean por primera vez adentrarse en la lectura.

 

—¿Aún hay lugar para la realidad social y política del país en el discurso poético? ¿Te interesa esa vertiente del acto poético?

Yo creo que sí, como individuos es difícil separarnos de la realidad social, de las condiciones en las que existimos. Todavía hay muchos poetas interesados en la realidad social y política, y son temas que abordan de manera eficaz dentro de su trabajo. Un tiempo me era fácil y hasta necesario escribir sobre esos temas en mis redes sociales, pero por ahora realmente tengo muy poco tiempo para estar en el espacio virtual; la realidad, mi mundo físico, lo cotidiano me abruma, domina cada aspecto de mi creación.

No he tenido un interés particular en abordar el tema en mi poesía, no porque no lo considere importante, más bien es porque no se ha dado la oportunidad, no he pensado en un libro para escribir sobre esos temas.

 

—¿Qué has encontrado en la poesía que no tienen otros géneros literarios?

Me interesa toda forma de creación, pero la que más me ha gustado es la poesía. Creo que la poesía en realidad no se parece mucho a los otros géneros literarios, trabajan con la misma materia prima: las palabras, pero el uso del lenguaje en la poesía va más allá de una forma literal o coloquial, es verdad que esas expresiones pueden encontrarse en un poema, pero no están ahí de una forma natural, son totalmente artificiales y en muchos casos bellas.

Pienso en lo que escribió Pierre-Jean Jouve: “la poesía es un alma inaugurando una forma”.

 

—En la actualidad, ¿cuáles son los poetas que frecuentas?

Tengo algunos años navegando por internet, busco, encuentro, soy curiosa; pero siempre vuelvo a lo que amo, por ejemplo, a Catulo, Petrarca, Hölderlin, Bachelard, los poetas malditos, en especial Baudelaire y Corbière o poetas mexicanos como Juan de Alba, Jorge Cuesta, Gerardo Deniz, Coral Bracho, Margarito Cuéllar y a poetas como Eliot, Cavafis, Ted Hughes, Elizabeth Bishop, Robert L. Jones, Emily Dickinson, Paul Éluard, Tristan Tzara, Michael Strunge, Franicis Ponge, William Carlos Williams, Cummings, Perse, Pessoa, Lezama Lima, Viel Temperley, Marianne Moore, Hilda Doolittle, Marosa Di Giorgio, Marta Royo, Paul Valéry, Boris Pasternak, Mayakovsky, Plath, Machado, Miguel Hernández, Pavese, José Kózer, John Ashbery.

 

—¿Por qué elegir una escritura de asuntos cotidianos?

Porque toda creación comienza desde lo más pequeño; está el núcleo, el grano de arena, el polvo cósmico. Hay que tener ojos para todo, “el diablo está en los detalles”.

 

—La violencia se instala en la conversación diaria, incluso en su vertiente más radical. ¿Qué puede encontrar el lector preocupado por la situación actual del país en tu poesía? ¿Piensas en los lectores al abordar tu escritura?

La violencia está en todas partes, es una pieza de la naturaleza y por lo tanto lo es también del ser humano, no vamos a deshacernos de ella tan fácilmente. En mi poesía hay violencia, porque la creación también lo es, se destruye algo para construir otra cosa. Esencialmente escribo porque me gusta la poesía, me gusta leerla, tenerla cerca, tener libros de poesía, conocer poetas, compartir trabajos, descubrir algo nuevo. Creo que indudablemente la vida social de nuestro país está agitada, percibimos violencia en todas partes y permea en lo cotidiano y también en las palabras; tengo pocos poemas donde escribo algo del tema, poco he visto, poco he vivido al respecto, no me atrevo a describir lo que es una existencia afectada por la violencia, es algo que no me pertenece.

 

—Has publicado ocho libros de poesía. ¿Cuál ha sido la respuesta de tus lectores?

Han sido intensos, amables, radicales, raros, hermosos, curiosos, comprensivos, críticos, pacientes, locos, extraordinarios, generosos, brillantes.