Uno se halla en presencia de un conspiracionista cuando ese hombre no sólo pone en entredicho las verdades oficiales —esto es fácil—, sino que imagina una historia paralela y (quizá lo más importante) organiza la realidad a su modo para después ofertarla a terceros en los medios masivos de comunicación. Quiero decir: es un hombre de imaginación que no teme a enfrentarse a la socarronería o al desprecio de los otros. Además cuenta con una vocación a toda prueba de entrega social, al punto de creer que “desenmascarar” verdades oficiales ayuda a la sociedad a “abrir los ojos” (objetivo clásico).

Escasamente podría ofrecer una explicación comprensible del pensamiento de Salvador Freixedo (Carballino, Orense, 1923), que oscila con el paso de las décadas entre el racionalismo más temperamental y llega hasta la “teovnilogía” (sic). No obstante, a fuerza de leerlo anoto las siguientes líneas generales: (i) imagina que una raza de seres alienígenas vive entre los seres humanos, camuflados bajo algún artilugio no distinguible para nosotros (en algunos casos señalados como “reptilianos”); (ii) enfatiza que dichos seres conspiran para lograr la ruina de hombre; (iii) son una suerte de espíritus malévolos de la tradición bíblica que disfrutan de poseer a las personas para hacer que actúen en perjuicio de los propios hombres; (iv) sugiere que hay elementos para considerar que todo lo malo que sucede en el mundo puede ser atribuido a ellos.

Según Freixedo, que dedicó treinta años de su vida a la Compañía de Jesús, llegado cierto punto fue despedido por motivos de opinión al poner en entredicho los dogmas de la Iglesia Católica, tales como la revelación de la palabra de Dios en la Biblia, la virginidad de María, la infinita benevolencia de Dios Padre y, en general, el set completo de dogmas del que puede darse el lujo de descreer un miembro o simpatizante de la iglesia, pero nunca un representante de la propia organización. Refiere que le entregaron cien dólares y lo echaron a su suerte. Aquello fue el inicio de su andadura quijotesca que lo ha llevado como conferenciante a cualquier congreso imaginable dedicado a temas esotéricos y paranormales.

La composición más visible de su pensamiento se articula a partir de un conocimiento profundo de la teología y la tradición esotérica de los grandes iniciados, trenzado con teorías clásicas conspirativas, ovnilogía confirmada (rechaza el anglicismo “ufología”) y cualquier asunto que pueda motivar una conclusión sobre quién realmente “gobierna el mundo”. Su interés entre teología y ovnis aparece desde finales de la década de los setenta, aunque ganó notoriedad con la publicación de ¡Defendámonos de los dioses! (1984), vuelto un clásico del género y que, a su modo, se ha vuelto formativo para las nuevas generaciones de interesados en asuntos paranormales. Sin apenas anunciarlo, Freixedo lleva cuatro décadas de interés en el mismo asunto, que según afirma, le han permitido confirmar que las sospechas sobre la posibilidad de vida en otros planetas eran ciertas.

En Teovnilogía (2012), uno de sus títulos más recientes, regresa sobre las mismas materias al sugerir que los extraterrestres son seres divinos que miran el transcurrir de los hombres desde sus remotas galaxias. Y esto probado con citas de textos sagrados tan obscuras que podrían ser interpretadas de cualquier modo. Sin embargo, a diferencia de lo que se piensa, debe considerarse algún mérito en forjarse una reputación de conspiracionista. Implica buscarse un lugar como una voz polémica aunque irrelevante, ya que no poca de la evidencia que circula sobre ovnis, apariciones y demás, se ha probado como falsa. La materia de los ovnis es una geografía de bordes indefinidos en los que puede intentarse cualquier explicación posible de la realidad.

Freixedo descreyó de las verdades oficiales y se abrió paso hacia un modo personalísimo de buscar una formulación del mundo a partir de su intuición, el uso del sentido común y lecturas de primera mano. A sus noventa y cinco años aún imparte conferencias sobre los temas de su especialidad, en congresos dedicados a la materia paranormal. Salvo para quien no pueda verlas, hay lecciones que aprender de la vocación de Freixedo.