[De la serie “Los emigrados”, esta plática con Iván Arellano, arquitecto mexicano residente en Barcelona.]

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—¿Porqué emigrar a Barcelona, Iván?

Llegué en el año 2003. La ciudad reunía elementos que me interesaban en ese momento. Ejemplos: un pasado arquitectónico potente; una ciudad moderna con nuevo frente al mar a raíz de las olimpiadas; mismo idioma y un programa de doctorado accesible a mi bolsillo. Mi otra ciudad target era Londres pero escapaba de mi presupuesto, ya que nunca estuve becado.

—¿Cómo era Barcelona entonces? ¿Ya había planes de quedarse allá?

Todo lo que sabía de Barcelona era a oídas, como se dice. Un par de amigos habían estado allá y tenía buenas referencias. Por lo demás, en ese momento la economía de las inmobiliarias que ayudaron a acentuar la crisis actual estaba en apogeo y había suficiente trabajo para los arquitectos. En el segundo despacho al que presté mis servicios llegamos a ser entre sesenta y setenta arquitectos. El año pasado éramos sólo nueve, más o menos. Más del ochenta por ciento de recorte al personal.

Por lo que hace a los planes de quedarse, nunca los hubo. Fueron situaciones concatenadas, un par de años más de doctorado, unos meses en Madrid, un trabajo nuevo, una novia nueva, etc. Tuve ofertas para ir primero a Dubai, hace cuatro años más o menos, con un buen sueldo y prestaciones, pero no me interesaba la ciudad y su explotación superflua. Hace un año, igualmente, hubo oportunidad de ir a Londres a una productora enorme. Al final, ninguna de las dos opciones me convencieron. Seguiré en Barcelona, al menos hasta mediados de 2013, que es el último periodo de trabajo que tenemos planificado. El tiempo lo dirá.

—¿Cuál fue la recepción del mercado laboral en Europa?

No fue muy complicado en aquel momento, ya que como te comentaba estaba el boom inmobiliario. Ahora las cosas son distintas e incluso muchos españoles buscan migrar a países con mejor posibilidades: Inglaterra, Alemania, Francia o Suiza, e incluso algunos se han aventurado a ir a Brasil, Argentina y México. A los cuatro meses de haber llegado conseguí mi primer trabajo como arquitecto en una oficina. Sólo que nuestro título profesional, al no ser de la comunidad europea, no tiene validez. Para hacerlo válido tienes que hacer una tesis de licenciatura de nuevo.

—¿Cuál es la visión que se tiene en Barcelona de México?

Es muy variada. En general, México para muchos europeos es un país de vacaciones, por toda la oferta de viajes a Cancún y playas. También es conocido por sus Mariachis, por Chavela Vargas que vivió mucho tiempo en Madrid, Cantinflas, el chavo del 8 y el tequilatan superficial que personalmente me molesta. Desde mi punto de vista tienen una idea vaga de que es un país latinoamericano muy rico culturalmente por el tema prehispánico, con gente amable y alegre, pero a fechas recientes azotada por el narcotráfico, la violencia y corrupción.

Muchos de ellos, de diferentes estratos sociales, me refieren que la situación por la que atraviesa México les recuerda a la Colombia más violenta. Esto, como imaginarás, es algo muy triste para un autoexiliado como yo, o varios de mis amigos mexicanos que radicamos desde hace años por aquí, ya que a nuestro modo hemos tratado de introducir un poco más el conocimiento de nuestra cultura, de nuestros valores, de nuestro arte contemporáneo e incluso de nuestra oferta culinaria, ya que yo mismo he llevado a muchos europeos a México y les muestro el país con otros ojos, como un país en vías de desarrollo.

Del mismo modo, he participado en foros y he dado charlas acerca del Distrito Federal, de la transformación, del crecimiento y de la arquitectura y las noticias que vienen de México sólo hablan de muerte, droga y corrupción. Es una pena pero es así.

—Finalmente, Iván, ¿regresarás a México, eventualmente?

Intento ir una vez al año a ver a mi familia, es mi base. Me gustaría regresar, con un buen plan de vida y trabajo allá, aunque el tráfico de la ciudad de México me hace dudar. Igualmente me gustaría ayudar de alguna forma al país. Tengo muchas ideas, desde mi profesión: urbanística, cultural y laboralmente. Sólo se tiene que presentar la oportunidad, pues ir a ciegas porque me llama la tierra es una ingenuidad. Todo depende de cómo trascurran las cosas.

Mi pareja es suiza, así que de una forma u otra intentamos viajar a México y Suiza por igual para ver a nuestras familias cada año. Por eso no me pienso de un lugar de forma permanente, lo interesante sería mantener los vínculos con Europa aunque volviese a México.

 

[Foto: Iván Arellano]

Aquí el programa que Canal Once le dedicó a Iván

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Twitter: @LBugarini